La música es la madre
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Fragmento del capítulo “La música de las esferas” de la novela El oficio de Gulliver, en el que el personaje de Swift discute con los filósofos de Incognitahriah, la fantástica y desconocida isla patagónica en la que ha naufragado, acerca de la despótica hegemonía de la música, fenómeno que él resume con la fórmula “La tañedora de cítara venció a Platón” — Grabado septiembre de 2026 – Background music: Quintett in E-Flat Major, Hob. XIV:1: I, Menuet, de Joseph Haydn
“…Como entendí que en su observación se insinuaba una detenida y previa meditación al respecto, lo consulté si por casualidad él —y ellos— conocía entonces ya cuál podía ser la razón por la que ese asalto musical había resultado tan victorioso. Él levantó apenas los ojos para observar a sus colegas y después, con un tono que tenía algo de melodioso, susurró: “Porque la música es la madre”. Hizo un silencio, mientras los otros afirmaban con la cabeza, y enseguida, viendo que yo me esforzaba por captar el significado de su frase, me explicó que si pensar, como dije yo, es estar ubicado en el Edén, en la metrópoli de la vida, es también vislumbrar desde allí, rodeado de silencio y con un estremecimiento en el que parece concentrarse toda la soledad, los descampados que circundan ese sitio de selección, unos descampados en donde, iluminados por un sol enfermizo, blanquean los cráneos del ser, y desde más allá de los cuales llegan unos vientos en cuyo ulular el observador reconoce la apaciguadora música que resonaba en el seno en que se gestó y del que alguna vez lo forzaron a retirarse. Porque él, el observador (es decir yo, tú, él) comenzó oyendo. Luego fue el silencio, esto es, el pensar. Pero él, sin embargo, no olvidó. Y por ello, porque no olvidó, al fin abandona un día su atalaya y su libro y, sin importarle convertirse en una burbuja de aire, orienta sus pasos en busca de esa armonía que le oculta los esqueletos y los monstruos del existir, de esa armonía de cuando su madre misma no era más que una música y él su oyente. Sí: quien piensa está en el mundo, que es acaso solamente una angustia. Quien escucha música… Quien escucha música está en la madre.”
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